Tecnología

Blue Box, el invento español que detecta el cáncer de mama por la orina

Blue Box, el invento español que detecta el cáncer de mama por la orina

El diagnóstico precoz del cáncer de mama es la pieza clave para lograr vencer a la enfermedad. A él se le suma el avance tecnológico y la aparición de nuevas herramientas para ponerle freno. En España, se diagnostican más de 26.000 casos nuevos al año en España y dos millones en todo el mundo y es el tipo de tumor más frecuente en las mujeres.

España está en los puestos de cabeza en cuanto a cribado del cáncer de mama en Europa. Junto a Dinamarca y Finlandia, son los países que superan un 80 por ciento de población objetivo cubierta, según datos de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea.

Sin embargo, la ciencia y la tecnología quieren ir un paso más allá y adelantarse incluso a esas mamografías. Esa es la meta de The Blue Box, un dispositivo que permitirá a las mujeres realizarse una prueba de cáncer de mama en casa.

Diseñado por la ingeniera española Judit Giró, su propuesta le ha valido para alzarse con el Premio James Dyson 2020. Esta novedosa herramienta hace más asequibles y menos invasivas las pruebas que detectan el cáncer de mama.

A través de un análisis químico de la muestra de orina y envía los resultados a la nube, donde se ejecuta el algoritmo basado en IA. Esto conduce a un diagnóstico, que se comunica a través de una aplicación.

Un desarrollo que permitirá, en un futuro no muy lejano, a una mujer desde su casa pueda realizarse una prueba de cáncer de mama sin necesidad de radiación y dolor, a través de una muestra de orina y mediante la tecnología de Inteligencia Artificial (IA).

Además, esa conexión a internet permite a la usuaria consultar en el teléfono móvil sus resultados en tiempo real y guardar el historial de las pruebas realizadas.

Reproducir la fisiología de un perro

Para entrenar al algoritmo que permite la detección, Giró, que actualmente se encuentra en Estados Unidos, se fijó en la capacidad de los perros de detectar el cáncer humano.

El punto de partida de su investigación se basó en la evidencia de que el cáncer produce cambios metabólicos en la fisiología humana, alterando así el sabor, la textura, el olor o la forma del cuerpo.

La ingeniera se propuso reproducir la fisiología del perro en un microprocesador Arduino y un par de sensores; y traducir la corteza olfativa del cerebro en un fragmento de código Python.

De momento, el dispositivo es capaz de acertar con más de un 95% de precisión los tumores avanzados, lo que promete ser un punto de inflexión en esta enfermedad.

España está en los puestos de cabeza en cuanto a cribado del cáncer de mama en Europa. Junto a Dinamarca y Finlandia, son los países que superan un 80 por ciento de población objetivo cubierta, según datos de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea.

Sin embargo, la ciencia y la tecnología quieren ir un paso más allá y adelantarse incluso a esas mamografías. Esa es la meta de The Blue Box, un dispositivo que permitirá a las mujeres realizarse una prueba de cáncer de mama en casa.

Diseñado por la ingeniera española Judit Giró, su propuesta le ha valido para alzarse con el Premio James Dyson 2020. Esta novedosa herramienta hace más asequibles y menos invasivas las pruebas que detectan el cáncer de mama.

A través de un análisis químico de la muestra de orina y envía los resultados a la nube, donde se ejecuta el algoritmo basado en IA. Esto conduce a un diagnóstico, que se comunica a través de una aplicación.

Un desarrollo que permitirá, en un futuro no muy lejano, a una mujer desde su casa pueda realizarse una prueba de cáncer de mama sin necesidad de radiación y dolor, a través de una muestra de orina y mediante la tecnología de Inteligencia Artificial (IA).

Además, esa conexión a internet permite a la usuaria consultar en el teléfono móvil sus resultados en tiempo real y guardar el historial de las pruebas realizadas.

Reproducir la fisiología de un perro

Para entrenar al algoritmo que permite la detección, Giró, que actualmente se encuentra en Estados Unidos, se fijó en la capacidad de los perros de detectar el cáncer humano.

El punto de partida de su investigación se basó en la evidencia de que el cáncer produce cambios metabólicos en la fisiología humana, alterando así el sabor, la textura, el olor o la forma del cuerpo.

La ingeniera se propuso reproducir la fisiología del perro en un microprocesador Arduino y un par de sensores; y traducir la corteza olfativa del cerebro en un fragmento de código Python.

De momento, el dispositivo es capaz de acertar con más de un 95% de precisión los tumores avanzados, lo que promete ser un punto de inflexión en esta enfermedad.

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