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Top 10 de capítulos de “El Chavo del 8” que más van a extrañar los colombianos

Top 10 de capítulos de “El Chavo del 8” que más van a extrañar los colombianos

Durante décadas, posteriores a la filmación de “El Chavo del 8”, los colombianos disfrutaron de las picardías de la Chilindrina, las lloradas de Quico y el constante anhelo por una torta de jamón del protagonista de la historia, a quien nunca le conocimos el nombre. RCN transmitió seguramente los 290 capítulos de la serie que creó Roberto Gómez Bolaños y que, ahora, ya no estará en la franja infantil del canal por una disputa legal entre la familia del actor y comediante con la programadora Televisa.

Desde el 2 de agosto, y por tiempo indefinido, veinte países en los que se retransmitía la serie deberán buscar otra programación para reemplazar un programa que rememora la infancia a más de un televidente. Para muchos, el valor agregado más grande de la historia tuvo que ver con la habilidad de María Antonieta de las Nieves, Carlos Villagrán, Édgar Vivar, Florinda Meza y el mismo Roberto Gómez Bolaños para abstraer de la mente del público la idea de que eran adultos interpretando la convivencia de un grupo de niños y sus padres. Por eso, aquí revivimos los capítulos más icónicos de la serie que quedaron grabados en el recuerdo.

1. Los espíritus chocarreros

¿Quién no recuerda cómo temblaba la mesa cuando Don Ramón, Doña Florinda y la Bruja del 71 intentaban contactar a los espíritus del más allá? Lo que parecía todo un evento paranormal terminó siendo otra de las inoportunas apariciones del Chavo.

2. Aguas frescas, o bueno, no tanto

El Chavo probó varios trabajos a lo largo de la serie. El llamado rebusque era la única alternativa para este huérfano de ocho años que se quedó a vivir en un apartamento de la vecindad, el cual no se sabía cómo pagaba, ya que el Señor Barriga jamás le cobró un mes de arriendo. En este episodio, el agua lluvia sirvió para iniciar la venta de bebidas de sabores algo confusos para la clientela. “La que parece de limón es de jamaica, pero sabe a tamarindo”, decía.

3. La casa de la Bruja del 71

Doña Clotilde, eternamente enamorada de Don Ramón, espantó en más de una ocasión a la Chilindrina, Quico, el Ñoño y el Chavo por las frases que decía y que, normalmente, eran malinterpretadas por ellos. Con un gato llamado Lucifer y el hermetismo por lo que pasaba en su casa, los niños inventaron toda clase de películas en sus mentes respecto a lo que la apodada Bruja del 71 hacía en esas cuatro paredes. El miedo los hizo ver más allá de su imaginación. 

4. La fiesta de la ‘Buena vecindad‘

Por una vez en el año, Doña Florinda dejaba de pelear con Don Ramón y se unía “a la chusma” que vivía en la vecindad, de la que tanto renegaba, pero que en el fondo quería. En esta celebración no podía faltar la típica piñata hecha a mano y las presentaciones de los niños que, como siempre, salían con alguna jugarreta en medio del acto. Los personajes de la historia no se caracterizaban precisamente por ser los más hábiles para seguir indicaciones, pero, como pudieron, sacaron adelante una obra de teatro sobre otra de las creaciones de Roberto Gómez, el Chapulín Colorado. 

5. Don Ramón sustituye al profesor Jirafales

El papá de la Chilindrina no terminó la escuela, pero sabía de varios oficios. Don Ramón fue boxeador, fotógrafo, ropavejero, carpintero y hasta zapatero. No obstante, pasó mucho tiempo para que él estuviera de nuevo en un salón de clases cumpliendo un rol ajeno. Con poca paciencia y un método algo intimidante, logró captar la atención del curso mientras el profesor Jirafales se veía con la mamá de Quico.

6. Las nuevas vecinas

Las mujeres de la serie eran bastante celosas con sus parejas o amores platónicos. Doña Florinda no soportaba que el profesor Jirafales fijara la mirada en mujeres más jóvenes que ella, y ni hablar cuando Doña Clotilde sabía que Don Ramón no le correspondía en sus muestras de afecto. En este capítulo, la llegada de Paty y su tía no les sienta nada bien a ellas, así como a la Chilindrina, quien no soporta que una niña cautive al Chavo y a Quico. 

7. Confusión de cartas

Los mandados encomendados al Chavo se hacían a medias o terminaban en catástrofe, pero en esta ocasión el despiste del personaje terminó por enviar el mensaje equivocado a Doña Florinda y al carnicero del barrio.

8. Chavo, ¿ladrón?

La mayoría de las veces el Chavo tenía la culpa de lo que lo acusaban, pero esta vez fue juzgado erróneamente por la desaparición de varios objetos en las casas de sus vecinos. Sin embargo, el verdadero culpable se arrepiente de que el niño pague por sus actos y enmienda lo ocurrido. 

9. Huelga a favor del Chavo

Doña Nieves era una bisabuela particular de la cual la Chilindrina aprendió todo lo que sabe. Pero en este caso la anciana se pone a favor de los derechos laborales del Chavo en el restaurante de Doña Florinda. Jaimito el cartero queda en medio de la discusión sin poder disfrutar de su torta de jamón.

10. Vacaciones en Acapulco

Por única vez, la suerte jugó a favor de Don Ramón al ganarse un viaje a las playas de Acapulco con todos los gastos pagos. Aunque en principio dudó en llevar a su hija, la Chilindrina, terminó por compartir el premio con ella. Para no quedarse atrás, los demás miembros de la vecindad organizan su partida al mismo sitio y, en un acto de buena voluntad, el Señor Barriga lleva al Chavo. Este es, sin duda, el capítulo más nostálgico de la serie, que finaliza con Roberto Gómez Bolaños cantando una melancólica canción que resume la situación actual de la producción: “Decir adiós sería tonto, un hasta pronto, solo será”.

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